martes, 7 de octubre de 2008

Presentación y recital de poemas en Alcalá

Uno de los actos sociales más interesantes a los que puede asistirse es la presentación de un libro. Básicamente consiste en dar a conocer al público un libro recién editado. O sea, que – como se verá – el acto resulta de lo más parecido a un bautizo.

Comparaciones aparte, una presentación es una gran oportunidad para conocer a los autores – por lo general personas interesantes e instruidas – y oírles explicar qué motivos les han impulsado a escribir el nuevo libro. Además de los padres y madres de la obra suele asistir también un amigo que ejerce como padrino de la criatura: es el presentador propiamente dicho, que alaba la figura del autor y resalta los méritos del libro, animando a todos los presentes a completar su lectura.

El público presente, además de escuchar con atención a presentadores y autores, suele ir provisto con algo de dinero en la cartera, para poder comprar el libro al final del acto si este merece su interés. Ya con la obra adquirida, los asistentes esperan en fila su turno para que el autor estampe su dedicatoria autógrafa en las primeras páginas. Puede ser el momento para que el lector entable una breve conversación privada con el autor, que será recordada con satisfacción.

¿Qué por qué les explico todo esto? Amigos, el próximo miércoles 15 de octubre a las 19,30 tendremos en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares la presentación de un libro de poesía, a la cual están todos ustedes invitados. El autor de "Los sonetos del Quijote" – con cuya amistad me honro – es Francisco Peña, profesor de Literatura en la Universidad de Alcalá y además, concejal de Cultura en el Ayuntamiento de nuestra ciudad.

Francisco Peña, ayudado por otro amigo poeta, Manuel Vegas, nos presentará una colección de sonetos que ambos han compuesto y dedicado a Miguel de Cervantes y a don Quijote. La idea de este libro ha surgido como reparación histórica de la ciudad de Alcalá a su escritor más famoso, ya que cuando este editó en 1605 la primera parte del Quijote, no encontró ningún poeta que quisiera escribir los sonetos laudatorios que entonces era costumbre incluir en el prólogo de las obras. Así que a don Miguel no le quedó más remedio que escribirse sus propios poemas prólogo. Ahora, en 2008, podremos escuchar como primicia la colección de sonetos recién compuestos como introducción a la obra cervantina.
De Francisco Peña solo puedo elogiar su gran calidad humana y su excelencia como profesor de Literatura y como poeta. Como muestra, pueden ver uno de sus sonetos en la siguiente entrada de la página. También pueden conocer sus opiniones en esta entrevista publicada recientemente en Diario de Alcalá.

Les recomiendo vivamente a todos que asistan. Tendrán ocasión de escuchar un recital poético directamente en las voces de sus autores, lo que sin duda les ayudará a comprender y amar la poesía. Además, es una magnífica ocasión para conocer el interior del Corral de Comedias de Alcalá de Henares, espléndido monumento histórico y también literario. Disfruten esta oportunidad para pasar una tarde muy agradable y culturalmente provechosa.

Mis hijos - Soneto por Francisco Peña


Si acaso me escucháis en el futuro,
si acaso mis palabras se han grabado
esculpidas de amor, y os han tallado
piedra a piedra, mi voz en vuestro muro,

sabed que sois el alba de lo oscuro,
el clavo que resiste a lo quemado,
el faro de mi barco desgarrado,
la dulce miel con que mi llaga curo.

Tu ilusión, es, Daniel, mi Norte ardiente,
en tu constancia, Juan, yo me reflejo,
y en tu inocencia, Carlos, va mi fuente.

Y así, pasan los días y no cejo
de añorar la presencia vehemente
de ilusión, de inocencias y de espejo.

viernes, 3 de octubre de 2008

La prosa y el verso según Molière


El teatro contemporáneo debe muchísimo a las aportaciones del genial dramaturgo francés Jean Baptiste Poquelin, más conocido como Molière (1622-1673). No solo fue un literato; ante todo fue un cómico, un hombre de teatro que vivía apasionadamente su carrera de actor y director teatral.

En sus obras ridiculizó los vicios de la sociedad de su tiempo: la avaricia de los burgueses, la hipocresía de clérigos y beatos, el afán de aparentar de los nuevos ricos, la incompetencia de los médicos… Todo ello le causó numerosos disgustos y enemistades, aunque no por eso cesó en su actitud crítica.

Murió representando una función escrita por él, El enfermo imaginario, en la que hacía de paciente guardando cama. De su pasión por el teatro y sentido del humor nos da una idea el epitafio que hizo grabar en su tumba:


“Ci git Molière, le roi des acteurs. En ce moment il joue le mort et, vrai qu’il le fait bien”.

(“Aquí yace Moliére, el rey de los actores. En este momento hace el papel de muerto, y, hay que ver qué bien lo hace”.)

Al tratar hoy en clase de la diferencia entre el verso y la prosa me acordé del fragmento en que a Jourdain, el protagonista de El burgués gentilhombre, le explican en qué consisten estas dos formas de expresión.

El burgués gentilhombre. Acto II, escena VI.

[Jourdain, un burgués enriquecido, desea instruirse como los aristócratas, para lo cual contrata a diversos maestros.]

JOURDAIN: [...] Debo haceros una confidencia. Estoy enamorado de una persona de alta condición y os agradecería que me ayudaseis a escribir algunas cosillas en una notita que quiero dejar caer a sus pies.
PROFESOR DE FILOSOFÍA: Muy bien.

JOURDAIN: Será cosa galante… ya me entendéis.

PROFESOR DE FILOSOFÍA: Indudablemente. Supongo que querréis escribirle unos versos.

JOURDAIN: No, versos no.
PROFESOR DE FILOSOFÍA: ¿En prosa, entonces?

JOURDAIN: No quiero ni prosa ni versos.

PROFESOR DE FILOSOFÍA: Ha de ser una de las dos cosas.

JOURDAIN: ¿Por qué?
PROFESOR DE FILOSOFÍA: Por la razón, señor, de que para expresarse no hay más que prosa y verso.

JOURDAIN: ¿Solo existen la prosa y el verso?

PROFESOR DE FILOSOFÍA: Sí, señor. Todo lo que no es prosa es verso y todo lo que no es verso es prosa.
JOURDAIN: Y cuando se habla, ¿cómo se habla?
PROFESOR DE FILOSOFÍA: En prosa.

JOURDAIN: Entonces, cuando digo: «Nicolasa, tráeme las zapatillas y el gorro de dormir», ¿hablo en prosa?
PROFESOR DE FILOSOFÍA: Sí, señor.
JOURDAIN: ¡A fe mía! Más de cuarenta años hace que me expreso en prosa sin saberlo. Os estoy agradecidísimo por habérmelo enseñado.

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Así les sucede a algunos, que hablan en prosa y aún no se han enterado.

Figuras literarias. Un apoyo.

Hoy estuvimos viendo en clase algunas de las figuras literarias más importantes. En el siguiente enlace encontraréis una lista bastante completa de figuras literarias, acompañadas por algún ejemplo de cada. Os sugiero que la repaséis y, si tenéis alguna duda, me la planteéis por correo electrónico o en clase.

http://lenguayliteratura.org/ltr/index.php?option=com_content&view=article&id=1684:recursos-literarios-teoria&catid=551&Itemid=100006

Las figuras literarias no son algo exclusivo de la expresión escrita. Nuestro lenguaje cotidiano – incluso el más popular – está lleno de figuras y re
cursos más o menos afortunados. Si queremos decir que alguien está gravemente desorientado, diremos, por ejemplo:

“Gervasio está más perdido que un pulpo en un garaje”.




Lo cual reúne en un momento una comparación o símil y una exageración o hipérbole.

¿Conoces alguna expresión de uso corriente en la que se usen metáforas, comparaciones, hipé
rboles…? Seguro que recuerdas alguna desternillante. Demuestra que eres un figura y anímate a publicarla pulsando en el botón del comentario. Premio a la más trabajada.

jueves, 2 de octubre de 2008

Dickens, y cómo la literatura influye en la sociedad

Hoy en clase hemos hablado de Charles Dickens (1812-1870) quien, después de Shakespeare, es posiblemente el autor más importante, más leído y apreciado por el público. En Wikipedia encontraréis una amplia biografía y resumen de sus obras. Dickens, quien tuvo que trabajar desde los 12 años en una fábrica de betún en jornadas de diez horas diarias, conocía desde su propia carne los problemas y desdichas de la clase obrera inglesa, en particular de los niños y su explotación. Su obra literaria sirvió mejor a la justicia social y aceleró más el movimiento humanitario que muchos de los decretos, folletos estadísticos y sermones de sus contemporáneos. No creo que ningún premio literario suponga un elogio mayor para un artista de las letras.


Aunque no figura en nuestro programa de lecturas, quiero recomendaros desde aquí que leáis alguna de sus obras. En la siguiente página podréis descargaros libros completos de Dickens, entre los que figuran David Copperfield, Historia de dos ciudades, Tiempos difíciles, Grandes Esperanzas y el magnífico Cuento de Navidad (Este último con comentarios al margen).

http://es.geocities.com/biblio_e_dickens/dickens.html#libros

Visitad también las bibliotecas públicas: Todas tienen libros de Dickens. Un buen punto de partida es “Los papeles póstumos del Club Pickwick”, por su desenfado humorístico.


Quiero terminar la entrada de hoy reproduciendo uno de mis párrafos favoritos de Dickens: El comienzo de Historia de dos ciudades. En ella se refiere, desde el año 1859, la situación previa a la Revolución Francesa. Lo curioso es que siempre la época actual nos parece perteneciente a una época superlativa:


"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, era la edad de la sabiduría, era la edad de la estupidez, era la época de la fe, era la época de la incredulidad, era la temporada de la Luz, era la temporada de la Oscuridad, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, teníamos todo a nuestro alcance, no teníamos nada a nuestro alcance, íbamos todos derechos al Cielo, íbamos todos de cabeza al otro lado. En resumen, era una época tan parecida a la actual, que algunas de sus autoridades más chillonas insistían en calificarla, para bien o para mal, sólo con superlativos."

miércoles, 1 de octubre de 2008

Alatriste y el nuevo traje del presidente



Arturo Pérez-Reverte, novelista de éxito y académico de la Lengua, es el firmante de este insólito artículo de prensa. Insólito por su contenido, pues se atreve a plantear sin rodeos el desastre de la actual política educativa española y sus dañinos efectos. E insólito por su forma, escrito como una carta abierta a todos aquellos que tienen o han tenido responsabilidades políticas al respecto, a quienes reprueba por su desidia, su incompetencia y, en definitiva, su ignorancia.

Posiblemente el verbo “reprobar” se queda corto. Pérez-Reverte no se limita a la crítica superficial, ni al discurso de lo políticamente correcto. El padre del capitán Alatriste maldice, denuesta, ridiculiza e insulta a nuestros políticos de uno y otro signo con la misma agilidad y fiereza que ponía en sus ataques el indomable espadachín. Con la misma vehemencia de quien sabe que tiene la batalla perdida, pero la razón de su parte.

Y cuando a un académico de la RAE no le duelen prendas en referirse a los políticos como “imbéciles” desde el mismo título – y a partir de ahí el tono de los adjetivos va siempre subiendo – ; y cuando no tiene empacho en usar palabras gruesas (“hacéis posible que este país de mierda sea un país de más mierda todavía”); y cuando se salta todas las normas de corrección palaciega (“Con dos cojones”, referido a la actual ministra de Educación, “Ansar” para referirse al anterior presidente ), es que la cuestión debe de ser muy grave.

Es grave, gravísimo, que nuestros niveles de fracaso escolar crezcan imparablemente a la par que desciende la habilidad lectoescritora de nuestros estudiantes. Así lo atestigua la clasificación de España en el último informe Pisa. Pero aún más empeorará la situación si no tomamos todos conciencia del deterioro educativo y nos proponemos como prioridad remediarlo. Porque es cierto que los políticos son los primeros responsables de este daño a los jóvenes; pero tampoco la sociedad española en su conjunto – ni padres y estudiantes en particular – se ha preocupado de reclamar mayor apoyo y esfuerzo a la educación y a la cultura en las aulas.

Es asunto de vital importancia. La salud de nuestra sociedad, su futuro, dependen de la educación de hoy. Por eso el texto de Pérez-Reverte tiene el ritmo acelerado y machacón de un S.O.S., la urgencia de una desesperada llamada de socorro. Y toda la contundencia que puede ponerse en un exabrupto: en una emergencia, atraer la atención es fundamental. (¡¿Pero no ve que nos estamos hundiendo, cretino?!)

No es que a Pérez-Reverte le falten razones argumentales. Ofrece un certero retrato de la situación educativa en nuestro país (“diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores”) y hace ver el absurdo de las declaraciones disparatadas de Cabrera y Zapatero. Afortunadamente, la existencia de una nómina de excelentes intelectuales y literatos españoles desde Cervantes hasta nuestros días desmonta la teoría fatalista del retraso histórico y la incultura heredada.

Lo triste – parece concluirse del artículo – es que, en una sociedad democrática, de los malvados nos podemos librar con el Derecho y las razones. Pero con los imbéciles no valen los razonamientos. Hoy ya puede gritar un académico que el traje cultural de nuestro emperador no le tapa las vergüenzas; que, a diferencia del cuento, la mayor parte del público no reaccionará.

(550 palabras)

Permítanme que les trate de usted.

Hace unos días les propuse un comentario de texto sobre un breve artículo de Pérez-Reverte: “Permitidme tutearos, imbéciles” (780 palabras)





(Los Golfos Apandadores - en inglés Beagle Boys - eran unos malvados personajes que aparecían en los tebeos del Pato Donald de mi niñez)

Aunque todavía no hemos entrado en cómo hacer un comentario de texto, quiero apuntarles aquí algunas ideas fundamentales al respecto. (No son ideas mías; reconozco la maestría de Lázaro Carreter)

1. Hay que dar cuenta de LO QUE DICE el texto.
2. Hay que dar cuenta de CÓMO LO DICE
3. Hay que justificar POR QUÉ lo dice así.
4. Hay que valorar si es APROPIADA la relación entre el contenido y la expresión.
5. Se puede incluir la VALORACION PERSONAL, pero siempre con equilibrio y elegancia. Muchas veces esta se dejará traslucir a lo largo del comentario, simplemente por las expresiones que vamos eligiendo.
6. SIN RODEOS. SIN REPETICIONES INNECESARIAS.
7. No caer en el PARAFRASEO del texto.
8. No tomar el comentario como PRETEXTO para discursear de cualquier otro asunto.
9. Hay que REDACTAR el comentario de forma correcta.
10. Y además, que NO SEA ABURRIDO.

Si así lo hacemos, demostraremos a quien sea necesario que hemos comprendido y aprovechado completamente la lectura. El sobresaliente está a nuestro alcance.

En la siguiente entrada incorporo el comentario de texto realizado por mí sobre el artículo referido, a modo de ejemplo. Ya sé que soy el profesor. Pero creo que un comentario así está al alcance de un alumno de bachillerato.

Para dudas o comentarios, pulsen sobre el botoncito del final…