Alcalá de Henares, 26 de junio de
2020
Estimadas familias, queridos alumnos,
apreciados padawan:
Finalmente hemos alcanzado el final de este
curso 2019-2020, con las dificultades que todos conocéis y donde hemos puesto
nuestros mejores esfuerzos para afrontarlas.
No ha sido sencillo para nadie, ni para los profesores, ni para las
madres y padres, ni mucho menos para los estudiantes.
Me hubiera gustado dirigirme a vosotros en
persona como suelo hacer al final de todos los cursos, pero este año, ya lo
sabéis, no ha sido posible. No por eso voy a renunciar a despedir el curso con
vosotros y vuestras familias aunque sea por escrito. Por lo menos, la carta
escrita permanecerá durante algo más de tiempo que los discursos orales que
solemos improvisar en las aulas.
Quiero agradeceros a todos vuestra
dedicación, empezando por las madres y los padres, ya que habéis demostrado una
gran confianza en los profesores cuando hemos propuesto tareas a través de
Internet, y habéis animado a vuestros hijos e hijas a realizarlas, aportando
los medios físicos e incluso compartiendo generosamente las horas de uso de los
ordenadores cuando posiblemente también los necesitabais para vuestros propios
trabajos y actividades.
Y también a vosotros, los estudiantes,
cuando habéis mostrado estar dispuestos a seguir aprendiendo y habéis mostrado
ser responsables en vuestro trabajo diario, sabiendo vencer a la pereza y a las
dificultades de todo tipo.
El final de curso ha sido muy distinto de
lo que nos imaginábamos allá por septiembre pasado. Quizás no ha sido el mejor
de nuestros años de instituto, pero al menos esta experiencia nos permite
valorar mejor el privilegio de poder asistir cada día en persona al aula,
aunque parezca rutinario y aburrido, y valorar lo mucho que aprendemos y
experimentamos cuando estamos allí.
Así, espero que este curso hayáis también aprendido
mucho de mi asignatura, en las clases presenciales y en las no presenciales.
Para mí, siempre suelo decirlo, lo más bonito y lo mejor que aprendemos es la
lectura de las obras literarias. Recuerdo los días que estuvimos leyendo en el
aula los mitos griegos o recitando poesías y lo mucho que nos divertimos
leyendo y comentando en clase las aventuras de Don Juan Tenorio. Ese es uno de mis mejores recuerdos de este
curso. El otro, que os agradezco profundamente, es el cariño y el respeto que
me mostrasteis con ocasión del fallecimiento de mi padre, Jaime González
Forrellach, a quien intento imitar en todos los buenos ejemplos que me dio.
Además hemos aprendido a resistir con
paciencia las adversidades y las privaciones. Si estos tres meses de encierro se
os han hecho muy largos, considerad la paciencia que tuvo que desarrollar
Miguel de Cervantes encerrado cinco años en Argel. Y así supo superar todo
aquello y empezar a escribir el Quijote, y terminarlo.
También este desastre que estamos viviendo
acabará por pasar y olvidarse, como nos habíamos olvidado de la pandemia de
gripe que en 1918 provocó 300.000 muertos solo en España. El mundo seguirá
marchando, y vosotros tendréis que afrontar vuestro futuro, empezando por
vuestro aprendizaje. No podréis poner excusas ni enseñar un dibujo de un arco
iris esperando que todo salga bien. Cada generación afronta sus propias
dificultades, y la vuestra tendrá que superar las que os han tocado. Ni el
mundo ni la naturaleza se complacen en poner las cosas fáciles. A todo esto yo
solo puedo aportar mi humilde labor como docente, y expresaros mis deseos de
ánimo y superación, enviaros un abrazo virtual que os envuelva y un aplauso
silencioso que os reconforte.
Los próximos meses, el próximo curso,
también van a tener sus propias dificultades. Mientras esperamos que la
pandemia se extinga finalmente, llegará el mes de septiembre y volverá a
empezar el curso. Disfrutad ahora estos dos meses de merecidas vacaciones,
tomad mucho ánimo, aplicaos a leer libros — cuantos más mejor — y recordad que
la lectura es a la vez descanso, diversión y aprendizaje.
Cuando empiece el próximo curso en el
Doctor Marañón, volveréis a encontrarme allí. Si tenemos suerte, en persona y
si no la tenemos, a través del Internet. Me alegraré mucho de volver a
saludaros, y sabed que siempre podéis recurrir a mí si alguna vez consideráis
que os puedo ayudar en algo.
Es pronto todavía para saber cómo será el
próximo curso. Todos tendremos que poner todos de nuevo muchos esfuerzos. Así
es la vida de las personas sobre la tierra, decían los clásicos, una lucha
constante. Ante todo, no desesperéis. No cedáis nunca a la pereza ni al
desánimo, y recordad la frase mágica para los días difíciles (y para los días
felices): “También esto pasará.”
Os felicito por cómo habéis afrontado las
dificultades y adversidades de estos días. Muchas gracias por vuestro esfuerzo,
ayuda y colaboración. Y disculpadme en todo aquello que presencialmente o a
distancia, yo no haya sabido hacer mejor.
Un fuerte abrazo y recordad que siempre
sigo a vuestro servicio y al de la Escuela Pública de tod@s para tod@s.
Jaime González Galilea
Profesor del IES Doctor Marañón.