miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mi felicitación para esta época...


¡Feliz solsticio!
¡Feliz vicio!
¡Feliz Navidad!
¡Feliz sincronicidad!

¡Feliz año!
¡Feliz baño!
¡Felices fiestas!
¡Y felices siestas!

Buen rollito y mucha paz
para la gente de buena voluntaz.
Y en el año 2011,
por lo menos, ¡la medalla de bronce!

En definitiva, muchas felicidadez
os desea vuestro amigo Jaime González.

martes, 21 de diciembre de 2010

jueves, 16 de diciembre de 2010

Federico García Lorca y Enrique Morente

La guitarra (Federico García Lorca)

Empieza el llanto

de la guitarra.

Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llorra monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

Impresionante ver a Estrella Morente llorando como la guitarra de Federico, como la guitarra de Enrique...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Verbos predicativos: Un nuevo enfoque

El otro día en clase tuve que ponerme a saltar, cantar, jugar, correr y cantar mientras un alumno voluntario era, estaba o parecía alto. Una de tantas actuaciones estentóreas pero tempestivas a las que nos obliga el oficio.

Quise ilustrar la diferencia entre verbos predicativos (los que expresan acción por parte del sujeto) y verbos copulativos (los que únicamente sirven para unir el sujeto con su cualidad, llamada atributo).

Me lo podía haber ahorrado si llego a ver antes esta campaña de publicidad por internet.
(Pincha en el enlace para verla)

Es una campaña de publicidad viral para una conocida marca de correctores en seco. Al pinchar en el enlace, aparece una pantalla de Youtube con el titular

"Un cazador dispara a un oso"

El cazador decide perdonar la vida al oso y borra con el corrector la palabra "dispara". A continuación nos anima a reescribir la historia escribiendo un verbo en infinitivo o en presente de indicativo. Cuantos más verbos escribas, ¡ más te divertirás !

Además de los que yo puse en práctica en la clase, hay algunos muy divertidos: Cocinar, comer, beber, dormir, jugar fútbol, jugar, fotografiar, trabajar, bailar... y los que expresan actividad sexual, también, claro está. La lista de posibilidades es larguísima...

Una campaña de publicidad muy creativa y muy divertida. Para que luego anden diciendo que la lengua es aburrida. ¡Anímate a probarla y deja tu comentario!

viernes, 12 de noviembre de 2010

También Herman Melville se bloqueaba


Nunca es fácil empezar a escribir. Llamadme Bill. No. Llamadme Al. No. Llamadme Larry. No. Llamadme Roger. No. Llamadme Warren. No. ¿Cómo diablos se llamaría el tipo? Y lo que es más importante: ¿Por qué rábanos tiene que venir a contarme no sé qué mandanga de una ballena blanca?

Ese es el fallo de muchas obras literarias. ¿Qué objeto tienen? ¿Sirven para algo o solo para que su escritor haga un poco de purga de sus interioridades?

Empezar no es sencillo; también le pasaba a Cervantes. En un lugar de la Alcarria... No. En un lugar de Galicia... no. En un lugar de Navarra... No.

Afortunadamente, luego se le pasó el bloqueo y le salió todo de un tirón.

(La viñeta es del gran Gary Larson, "The far side gallery 2")

viernes, 22 de octubre de 2010

El rock del palíndromo

¡Me encantan los palíndromos! Ya sabéis, esas frasecillas que se leen igual de izquierda a derecha o a la inversa: Dábale arroz a la zorra el abad.

Por eso me ha fascinado descubrir en Internet esta canción de Weird Al Yankovic: Bob. Se trata de una parodia de las canciones que solía cantar el joven Bob Dylan, en la que además toda la letra está formada por palíndromos. Echadle un ojo:



Me ha gustado tantísimo, que me he parado a pensar si podría componer una canción con palíndromos en español. Y aquí tenéis el resultado.

Pero como a mí me tira más Elvis que Dylan, la melodía de base es la de That's alright, mama. Deja un comentario si te gusta.


ESO SÉ, ANA, ESO SÉ

Yo no doy rosas,
oro no doy.
No deseo ese don:
yo hago yoga hoy.

Eso sé, eso sé,
eso sé, Ana, eso sé.

Oso acata Ley,
y él ataca oso.
Se laminan animales:
¿Somos o no somos?

Eso sé, eso sé,
eso sé, Ana, eso sé.


Salta Lenin el Atlas:
la ruta natural.
A cavar, a Caravaca;
la moral, claro, mal.

Eso sé, eso sé,
eso sé, Ana, eso sé.


Anás uso tu
auto,
Susana.
Así le ama Elisa
y
Ana la galana.

Eso sé, eso sé,
eso sé, Ana, eso sé.


Adán no cede con Eva,
y Yavé no cede con nada.
Adán no calla con nada:
Átale,
demoniaco Caín, o me delata.

Eso sé, eso sé,
eso sé, Ana, eso sé.


Anita lava la tina.
Se es o no se es:
Anita, la gorda lagartona,
no traga la droga latina.

Eso sé, eso sé,
eso sé, Ana, eso sé.




(c) Jaime González 2010

Anita Ekberg, la lagartona, lavando la tina en Roma:


jueves, 7 de octubre de 2010

Cómo hacer literatura a partir de un viaje en autobús

Pero, ¿qué es eso de la Literatura? ¿Dónde radica su gracia? ¿Y por qué se presenta de tantas maneras diferentes?

Preguntas nada sencillas de responder. Cualquier suceso puede ser la base de un relato, un poema, una novela, un chiste o una conversación cotidiana.

Si el asunto tiene suficiente enjundia - la guerra de Troya, pongamos por caso - parece que es más fácil que la obra literaria tenga cierto valor. Pero no necesariamente.

Por contra, ciertos escritores son maestros en hacer literatura de los sucesos pequeños y cotidianos. Y ahí es donde se ve si alguien tiene talento para escribir o no.

Un ejemplo. Azorín solía recibir en la redacción del ABC visitas de jóvenes aspirantes a escritores que le pedían un puesto en el diario. Dejando a un lado los escritos y documentos que llevasen, el maestro le pedía al aspirante que antes le hiciese por cortesía el favor de bajar a comprarle cerillas o papel de fumar al estanco de la esquina. Cuando el desconcertado jovenzuelo regresaba con el recado en la mano, Azorín le decía:

- Haga usted el favor de ponerme por escrito lo que ha visto, lo que le ha pasado en este ratito.

Con lo que se servía para hacer la criba.

¿Qué hubiera pasado si Azorín hubiese coincidido con Raymond Queneau? Este curioso poeta, escritor y periodista, escribió de 99 maneras diferentes una anécdota mínima que le sucedió en un autobús de París. Después las reunió en un volumen llamado Ejercicios de Estilo.

Échenle un vistado a la presentación de aquí debajo. Y después me cuentan si hace falta armar la de Troya para hacer Literatura.