domingo, 18 de abril de 2010

Homenaje al libro (II)

Si el libro nos resulta asombroso por sus prestaciones, es que sabemos leer convenientemente.

Aún hay muchas personas a quienes les produce pánico enfrentarse a un libro sin ilustraciones... o que lamentan que no haya un botón de "play". Pero esto no es algo exclusivo de nuestra época; siempre ha habido quien sufre de aversión a los libros.

También el modo de leer ha cambiado a lo largo de los siglos. Santo Tomás de Aquino (1225-1274) despertaba sopresa y recelo entre sus compañeros porque era el único que leía en silencio, sin vocalizar a viva voz.

Una buena actitud mental, con el grado necesario de interés y sana curiosidad, es un buen punto de partida para disponerse a leer. Si no, siempre encontraremos excusas para abandonar la lectura, como le pasa al personaje de este video...

viernes, 16 de abril de 2010

Homenaje al libro (I)


Ya tenemos encima la semana cervantina y el día del libro. Quiero incorporar en las próximas entradas pequeños elogios del libro y que inciten a la alegría de la lectura. Abro la serie con un texto del gran Isaac Asimov, que en este artículo de los años ochenta comparaba al libro contra el videocasete. ¿Quién saldrá mejor parado...?

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(...) Cabría imaginar un videocasete miniaturizado que estuviese siempre perfectamente ajustado; que empezara a funcionar en cuanto uno lo mirara; que se parara en cuanto uno dejara de mirarlo; que pudiera avanzar o retroceder deprisa o despacio, a saltos o con repeticiones, a placer del usuario. Qué duda cabe que ése es el aparato de nuestros sueños: un videocasete que puede contener información sobre infinitos temas; que es autónomo, manejable, de escaso consumo de energía, perfectamente privado y sometido en gran medida al control de la voluntad. ¿Será solo un sueño? ¿Tendremos algún día un videocasete así? La respuesta es un sí rotundo. No es que lo vayamos a tener algún día, es que lo tenemos ya; para ser más exactos: existe desde hace siglos. El ideal que he descrito es la palabra impresa: el libro, la revista, un objeto ligero, privado y manipulable a voluntad.

¿Piensa usted que el libro, a diferencia del videocasete, no produce sonido e imágenes? Pues se equivoca.

Es imposible leer sin oír las palabras en la mente y sin ver las imágenes que producen. Y con la ventaja de que son sonidos e imágenes propios, no inventados por otros. Las imágenes y el sonido que ofrecen todos los demás medios de entretenimiento son “congelados”, y tienen un nivel de detalle que mejora con el avance de la tecnología. El resultado es que los medios exigen cada vez menos del usuario. Incluso se insertan cuñas musicales y risas pregrabadas para facilitar determinadas emociones en el cliente sin esfuerzo de su parte. La persona a quien le cuesta leer (y a la mayoría le cuesta) recurrirá a estos productos “congelados”, y seguirá siendo un espectador pasivo.

La palabra impresa, por el contrario, presenta un mínimo de información. Todo lo demás tiene que ponerlo el lector: la entonación de las palabras, la expresión de los rostros, la acción y el escenario han de ser extraídos de estas sartas de símbolos en blanco y negro. El libro es una empresa compartida entre el escritor y el lector, como ninguna otra forma de comunicación puede serlo.

Si usted pertenece a esa pequeña y afortunada minoría para quienes la lectura es fácil y agradable, el libro, en cualquiera de sus manifestaciones, le será irreemplazable e indestructible, porque exige participación. Por agradable que sea el papel de espectador, participar siempre es mejor.

Isaac Asimov

lunes, 5 de abril de 2010

El universo en que vivimos

Como docentes, estudiantes, humanistas, curiosos o simplemente, seres humanos, es nuestra obligación maravillarnos ante todo lo que nos rodea y el universo que nos envuelve. Todo es interesante, de todo podemos aprender, ante todo hay que reflexionar.

En 1977 se lanzó desde nuestro planeta la sonda espacial Voyager I. Su interior contenía - y contiene todavía, a millones de kilómetros de nuestra casa - un mensaje en nombre de las Naciones Unidas que dice:

"Salimos de nuestro sistema solar hacia el universo buscando únicamente paz y amistad; para enseñar si se nos solicita; para aprender si somos afortunados."

Maravillémonos. Aprendamos.

Qué poquita cosa somos, ¿verdad? Mañana empiezan las clases. No es un asunto tan grave después de todo.

martes, 16 de marzo de 2010

Demasiados Préstamos

Eso es lo que dicen que ha causado la presente crisis económica. Demasiados préstamos.


Claro que los préstamos léxicos, como decíamos la semana pasada, no tienen consecuencias económicas. En todo caso pueden llevar a un empobrecimiento expresivo. O al ridículo que provocan todos los abusos y exageraciones.


Lo que sigue es una canción de los uruguayos El Cuarteto de Nos, compuesta precisamente con un abuso hiperbólico de extranjerismos para producir un efecto humorístico. Tanto el video como la letra retuercen las palabras y las imágenes para producir la sorpresa y sonrisa del oyente. Fijaos qué cosas suceden Yendo a la casa de Damián.





La transcripción de la letra se adjunta a continuación en la sección "Comentarios". Deja el tuyo si te gusta.

sábado, 13 de marzo de 2010

Delibes y sus tordos


Aunque sea ley de vida, aunque estuviese anunciado, aunque ya no desease vivir, todos lamentamos la muerte de Miguel Delibes y recordamos las emociones que nos ha regalado la lectura de sus libros. Mi elogio fúnebre es necesariamente humilde y escasamente imaginativo: Me siento como Daniel, el Mochuelo, el día que enterraron a Germán, el Tiñoso, junto con un tordo a modo de ajuar funerario.


Daniel, el Mochuelo, sentía aquel día las campanas de una manera especial. Se le antojaba que él era como uno de los insectos que coleccionaba en una caja el cura de La Cullera. Se diría que, lo mismo que aquellos animalitos, cada campanada era como una aguja afiladísima que le atravesaba una zona vital de su ser. Pensaba en Germán, el Tiñoso, y pensaba en él mismo, en los nuevos rumbos que a su vida imprimían las circunstancias. Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser recuerdos; notar la sensación de que nada, nada de lo pasado, podría reproducirse. Era aquélla una sensación angustiosa de dependencia y sujeción. Le ponía nervioso la imposibilidad de dar marcha atrás en el reloj del tiempo y resignarse a saber que nadie volvería a hablarle, con la precisión y el conocimiento con que el Tiñoso lo hacía, de los rendajos y las perdices y los martines pescadores y las pollas de agua. Había de avenirse a no volver a oír jamás la voz de Germán, el Tiñoso; a admitir como un suceso vulgar y cotidiano que los huesos del Tiñoso se transformasen en cenizas junto a los huesos de un tordo; que los gusanos agujereasen ambos cuerpos simultáneamente, sin predilecciones ni postergaciones.

(El camino, capítulo 20)


¿Volverá a hablarnos alguien con la precisión y el conocimiento con que Delibes lo hacía, de los rendajos y las perdices y los martines pescadores y las pollas de agua, de las gentes y campos de Castilla, de la caza y los cazadores, de niños que parecen más sensatos que los adultos y más locos que los niños, del estremecimiento que nos provoca la muerte de nuestras personas queridas, de la conciencia irremediable de que hay una hoja roja en el libro de nuestra vida?


Delibes, cazador de palabras. Las palabras son pájaros que se nos escapan cuando queremos capturarlas. Miguel, como Daniel, el Mochuelo, tenía un infalible tirachinas al que no se le resistía tordo ni vocablo alguno. Aunque hacía años que no había escrito ningún libro completo, en el ajuar funerario de sus bolsillos llevaba tordos que estaban aún pendientes de escribirse y que ahora podrá compartir, en todo caso, con su querida Ángeles.


Se fue Delibes, como Germán, el Tiñoso. A nosotros, afortunadamente, nos quedan sus libros. Leerlos es el mejor homenaje que podemos hacerle. Legárnoslos es la mejor obra de caridad que Miguel nos hace.

domingo, 7 de marzo de 2010

¿Me prestas una palabra... amigo?

El pasado viernes estuvimos viendo en clase unos préstamos muy curiosos: los préstamos léxicos, que – a diferencia de los bancarios – no devengan intereses y que tampoco tienen compromiso de devolución. Menos mal, porque de otra forma habrían peligrado las amistades internacionales…

Llamamos préstamos léxicos a palabras procedentes de otras lenguas que se incorporan, con o sin modificaciones, a la nuestra para ampliar el repertorio léxico. A poco que indagamos se descubre que en español y en las demás lenguas son numerosísimos. A continuación veamos un pequeño muestrario:

Arabismos: aceite, almacén, cifra, gacela, jarabe.
Anglicismos: fútbol, córner, récord, penalti, gol.
Galicismos: gabinete, dama, galleta, peaje, jardín.
Italianismos: gaceta, novela, soneto, partitura, soprano.
Lusismos: buzo, caramelo, mejillón, vigía, pleamar.
Germanismos: níquel, cuarzo, cinc, búnker.
Indigenismos americanos: cacique, huracán, tiza, piragua, canoa.

Un alumno me planteó una pregunta interesante: ¿Cuáles son las palabras que hemos prestado del español a otros idiomas?

El mayor grupo de palabras que hemos exportado son, a su vez, préstamos de los idiomas americanos precolombinos: Tomate, patata, aguacate, cacahuete, maíz, cacao, tabaco, cigarro, puma, llama, caimán, cóndor, canoa, huracán, y mi preferido de todos ellos: Chocolate. También vainilla, por cierto, aunque esta palabra es una voz 100% hispana.

(No incorporo aquí, por razones de brevedad, la forma en que se escribe en cada idioma. Por ejemplo: Vainilla, da en inglés vanilla, en alemán Vanille, en francés y holandés vanille, en italiano vainiglia y en portugués baunilha)

Otro grupo importante pertenece al campo ideológico de la lidia taurina: Corrida, aficionado, banderilla, picador, matador y toreador. Aunque aquí usemos más la forma torero.

En el campo militar nos encontramos: Guerrilla, guerrillero, embargo, armada, flotilla y vigilante.

En la gastronomía: Tortilla, calamares, gazpacho, paella, escabeche, tapas, cafetería. Y los mexicanísimos tacos, burritos, tamales, nachos y tortillas. Acompañados de salsa y tequila.

En el deporte solo he encontrado uno, pero muy significativo: Goleador.

Tres palabras muy internacionales, sonoras y curiosas: Fiesta, siesta y gusto. (Acepción 5 del DRAE: Facultad de sentir o apreciar lo bello o lo feo. Diego tiene buen gusto.)

Otras curiosas: Mosquito, tornado, amigo, armadillo (aquí los conquistadores no tuvieron que preguntar a los indígenas), cucaracha, y lolita (por el personaje homónimo de Vladimir Nabokov).

Por último, hay que mencionar que en inglés son numerosos los hispanismos. Un campo ideológico muy interesante lo forman las palabras asociadas a los escenarios del Far West. (Recordemos que los estados de California, Nevada, Arizona, Colorado, Nuevo México, Texas — Tejas— y Florida fueron en su día parte de los dominios españoles, como puede notarse en sus nombres). Así, se podría escribir en inglés un párrafo conteniendo los siguientes hispanisms:

El vaquero (o buckeroo), equipado con su sombrero y su lasso (lazo), cabalgaba desde el Colorado Canyon evitando los coyotes y los pumas, y se había librado de milagro de una stampede (estampida). Antes de llegar al ranch se había parado en un saloon para tomarse una sasparilla (zarzaparrilla), pero a la salida tuvo que pelearse con un renegade y otros tres desperados. Solucionado el asunto, se fumó un cigar con su amigo Bronco y se marcharon para el rodeo que celebraban junto a la hacienda.

Que quedaría algo así como : The buckeroo, wearing his sombrero and holding a lasso, rode from the Colorado Canyon avoiding coyotes and pumas. He had a narrow escape from a stampede. Before arriving to the ranch, he stopped at a saloon to have sasparilla, but then a fight was held against a renegade and three other desperados. Once finished, he smoked a cigar with Bronco, his amigo, and they went out to the rodeo which was taking place next to the hacienda. 

 
Para quien quiera saber más, aquí pongo un par de enlaces con listas de hispanismos en inglés y en alemán.

Si alguien conoce o descubre alguno más, puede añadir un comentario. ¡Adiós, amigos!

sábado, 20 de febrero de 2010

Matías y el mar de las letras

El compañero, amigo y profesor Matías Escalera acaba de publicar su primera novela, Un mar invisible (Isla Varia, Huelva 2010. 400 páginas, 19.50 euros). Todavía no he podido verla, pero la crítica que publica Angel Basanta en El Cultural de El Mundo da a entender que merece ser leída. Por su interés la reproduzco a continuación
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Matías Escalera (Madrid, 1956) se ha revelado como un escritor tardío cuya madurez literaria empieza a dar buenos frutos en distintos géneros, manteniendo su compromiso ideológico en el tratamiento de los problemas del ser humano en nuestro tiempo y también con la literatura concebida como arte en permanente renovación formal de sus modos de representación de la realidad. Autor de dos poemarios y ganador del premio Margarita Xirgu de teatro con El refugio (2009), irrumpe en la novela con Un mar invisible, que por su complejidad y ambición artísticas merece una ponderada recepción crítica.

Lo primero que destaca en esta novela está en su explosión de literatura y pensamiento en un texto de gran densidad intelectual y notoria riqueza técnica y estilística. Como explica C. de Vicente en el prólogo, en dos momentos de la obra se recogen las dos paradojas que inspiran las investigaciones de Chomsky. Son el problema de Platón, cifrado en ¿cómo es posible que con tan pocos datos sepamos tanto? Y el de Orwell: ¿Cómo con tantos d
atos sabemos tan poco? En tan ambicioso cometido radica la ambición totalizadora de esta gran novela, necesaria en tiempos de frivolidad y desmemoria como el nuestro.

Este compromiso ideológico no resulta empobrecedor en el tratamiento formal de la historia novelada. Su apuesta literaria es igualmente radical en la experimentación de procedimientos técnicos y ángulos de visión plural en el análisis crítico de la realidad. Estamos ante una novela de suma complejidad, en la cual se integran cualidades de diferentes géneros literarios, desde el aliento poético de muchas páginas, con poemas y canciones incluidos (en varias lenguas), hasta la técnica de acotación teatral y los diálogos fundidos en el tejido narrativo, pasando por digresiones de orden intelectual sobre diferentes problemas del ser humano y la sociedad examinados desde un enfoque anticapitalista.

La extraordinaria riqueza formal se prolonga en un texto polifónico, en el que cuesta entrar por sus virtuosismos técnicos. La experimentación textual llega hasta la tipografía, con letras de diferentes tamaños y formas, a veces con excesos en sus manierismos lingüísticos. Y la sintaxis se alarga en oraciones subordinadas, con paréntesis y guiones, del mismo modo que las palabras se juntan en conglomerados, algunos de los cuales forman auténticas jitajáforas.

Sin embargo, una vez que el lector ha entrado en la complejidad de la novela, rica también en humor, asiste al desarrollo de una historia protagonizada por un grupo de inadaptados que resisten en una comuna situada en un viejo barrizal en las afueras de Madrid. Es la panda del Trópico Zumbón, formada por extravagantes ex comunistas y anarquistas visionarios, a la que se han ido sumando otros llegados de la inmigración y la miseria. Aquel mundo de tipos estrafalarios estorba los planes de urbanismo salvaje promovido por un empresario sin escrúpulos en complot con un concejal corrupto. Y al calor de este eje argumental la novela va anudando historias relacionadas con desastres y guerras perpetradas en tiempos recientes y con la explotación de tantos seres humanos. Imposible dar cuenta ni siquiera de las más importantes. Pero no puedo dejar de resaltar la estremecedora historia de Malko y su madre, representativa de la inmigración de mujeres del Este prostituidas. Y, tras tantas trampas del sistema y sus modos de explotación de los modernos siervos de la gleba, aún queda esperanza para confiar en el ser humano, en el amor y en la lucha, porque es lo que tenemos para vivir, y lo más importante es la vida.

Ángel BASANTA