lunes, 29 de septiembre de 2008

El extraño caso de las palabras mutantes

En la página 21 de nuestro libro vienen una serie de ejercicios destinados a identificar y corregir pronunciaciones defectuosas de ciertas palabras. Los numerosos vulgarismos que aparecen en esta página se identifican con un asterisco al principio de la palabra, para que el lector sepa que lo que a continuación viene no es un error de imprenta, sino un ejemplo de un uso incorrecto del lenguaje.

Muchas de estas pronunciaciones mutantes se deben a la suma de incultura y desgana. Afea mucho el habla usar expresiones como *arrascar, *muchismo, *cocreta, *pinicilina y otras parecidas que veréis a lo largo del ejercicio.

Resulta muy curioso que a veces este tipo de mutaciones se originan por una especie de creatividad mal entendida. El hablante que oye una palabra nueva para él, intenta asimilarla encajándola en sus estructuras de expresiones conocidas, lo que puede originar una contaminación del término. A este fenómeno los lingüistas lo llaman “Etimología Popular”.

Veamos un ejemplo. La expresión figurada “desternillarse de risa” significa en su sentido literal “romperse las ternillas o cartílagos del cuerpo a causa de las risotadas”. El hablante de nuestro mundo tecnificado ya no conoce las ternillas como elementos que existen en el cuerpo. Para él son más cercanos y vitales los tornillos, que si se desmontan pueden conducir a la desintegración de cualquier conjunto, incluido el cuerpo humano. Posiblemente por eso el hablante desinformado de la era industrial transforma, erróneamente, la expresión en *destornillarse de risa.



En ocasiones la deformación se produce por asociación de ideas. Las naranjas mandarinas se mondan muy fácilmente. Eso explicaría, pero no justifica, que algunos las llamen *mondarinas.

Hay quien llama *telesférico (por teleférico) al medio de transporte también llamado telecabina, pensando que la forma esférica debe ser la ideal para este artilugio.

La silicona (cuyo nombre se deriva del elemento químico Silicio) es un eficaz sellador de grietas. Tal vez por eso haya quien se empeña en decir *selicona.

También hay contagios ocasionados por proximidad fonética y de significado. *Sin en cambio es un horroroso híbrido entre las locuciones “sin embargo” y “en cambio”.

Jesús Gil y Gil alumbró el palabro *ostentóreo, sin saber muy bien si quería decir “ostentoso” o “estentóreo”. Para salir de dudas, consultemos el diccionario:

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ostentoso

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=estent%F3reo

Hemorroides” y “almorranas” son dos sinónimos que comparten un origen léxico común. Pero si esta dolencia ya es molesta para quienes la sufren, también resulta de lo más penoso llamarlas *almorroides.

Hay muchísimos casos de palabras y expresiones mutantes por asociación, proximidad fonética o semántica. ¿Has oído alguna tan ostentosa que te haya hecho desternillarte de risa? Anímate y coméntala aquí a continuación.

4 comentarios:

Samuel R dijo...

*Arradio es un caso muy común (la + radio) que rebosa España, pero no tan doloroso como *logorítmo (por suerte mucho menos extendido).

Anónimo dijo...

Conozco a una persona que ha generado el término "me quedé de una piedra", mezcla de "quedarse de piedra" y "quedarse de una pieza".

Jaime González dijo...

Samuel,
¿podrías aclarar con un ejemplo el sentido de *logoritmo? Supongo que quiere significar "algoritmo" pero contaminado por "logaritmo".

No lo he oído nunca, pero me temo que este palabro se usa en el campo de la informática. ¿Es así?

Pablo dijo...

Supongo que se tratará de una fórmula matemática mezclada de los elementos logarítmicos, junto con los algoritmos.