lunes, 27 de octubre de 2008

Literatura medieval (5): Romances


Hoy hemos visto en clase la formación de los Romances a partir de los Cantares de gesta. A diferencia de los cantares, los romances mantienen el ritmo regular con versos octosílabos, lo que facilita mucho su interpretación cantada.

Los romances eran mucho más sencillos de recordar y de entonar que los complicadísimos cantares. Como todas las canciones populares, se multiplicaron mediante la transmisión oral, lo que propició la aparición de innumerables variaciones de los romances.

De modo similar a la manera en que los organismos crean mutaciones y sufren atrofias según la teoría de Charles Darwin, los romances fueron seleccionándose y modificándose en la memoria colectiva. Gracias a este proceso de “edición popular” han llegado hasta nosotros las partes más interesantes de los romances, mientras que los fragmentos menos atractivos han caído en el olvido.

Este es el motivo por el cual un rasgo común a casi todos los romances es su CARÁCTER FRAGMENTARIO. La narración comienza con el asunto ya avanzado y se interrumpe en el momento de mayor tensión, cuando el desenlace ya es fácil de suponer.

Uno de los más breves es el ROMANCE DEL PRISIONERO, que apenas hemos leído en clase. Aquí os incorporo tres enlaces para que podáis escucharlo cantado en distintas versiones musicales.

Versión al estilo antiguo con acompañamiento de laúd.


Versiónes modernas de Amancio Prada y
de Paco Ibáñez.
(Pulsad en los respectivos iconos que aparecen en la página)


Por último os incorporo aquí otro enlace en el que podréis escuchar el Romance del Conde Arnaldos cantado por Amancio Prada. (Pulsad en el icono)


1 comentario:

marta cibelina dijo...

He vuelto a leero el romancero gracias a ti.